El cierre del tesoro regional del Banco Central en Comodoro Rivadavia abrió un conflicto que excede a los trabajadores afectados y pone en discusión cómo se moverá el dinero en efectivo dentro de la Patagonia. La medida forma parte de una decisión nacional que alcanza a 12 sedes regionales del organismo. Para el gremio La Bancaria, el cambio no solo golpea puestos laborales, sino que también modifica una parte sensible de la operatoria diaria del sistema financiero.

La decisión deja a Trelew como único punto operativo en la región, mientras quedarían fuera del esquema los tesoros de Comodoro Rivadavia, Ushuaia y Río Gallegos. Ese recorte concentra el manejo de fondos en una sola ciudad y obliga a las entidades bancarias a reorganizar traslados, disponibilidad de efectivo y circuitos internos. En ese escenario, el sindicato inició medidas de fuerza en los tesoros alcanzados por la disposición.
El referente gremial Walter Rey explicó que la protesta responde a una resolución tomada por las autoridades del Banco Central. “Estamos con una medida de fuerza hoy en todos los tesoros regionales del banco central producto de que las autoridades del Banco Central han decidido cerrar 12 tesoros regionales incluido el de Ushuaia, el de Río Gallegos, el de Comodoro que afecta a toda la zona patagónica, más 9 más del interior, dejando solamente el tesoro en la ciudad de Trelew”
La preocupación central del gremio está puesta en los trabajadores que dependen de esas estructuras. Según Rey, “esto significa que no solamente que afecta a 32 trabajadores de estos tesoros sino también lo que significa dejar de tener en Comodoro Rivadavia un tesoro del banco central en el manejo de los fondos y el efectivo concreto”. La organización sindical entiende que la pérdida de esas sedes reduce presencia operativa y deja a varias provincias con menor capacidad de respuesta.
El impacto también aparece en la logística bancaria. Rey sostuvo que el traslado y la concentración de fondos en otra localidad implican mayores costos para las entidades. “Esto significa un costo mayor para todas las entidades bancarias y también donde no vamos a tener un flujo de dinero efectivo al mercado”, explicó, al vincular la medida con una reorganización más amplia del sistema financiero.
La Bancaria además ubica este conflicto dentro de un proceso de reducción de personal en el sector. El gremio asegura que en los últimos años cayeron los puestos y la cantidad de afiliados, entre retiros, jubilaciones, despidos encubiertos y cierres de sucursales. En esa línea, Rey indicó: “Nosotros hemos perdido casi 5.000 afiliados producto de retiros, producto de jubilaciones, producto de despidos encubiertos”.
El dirigente también aportó una comparación sobre la estructura laboral bancaria a nivel nacional. “A nivel bancario nosotros para que tengan una idea, hace dos años atrás teníamos 80.000 afiliados sobre un padrón de 110.000. Hoy de acuerdo al banco central estamos en 92.000 bancarios en todo el país”, expresó. Para el sindicato, esos números muestran una tendencia que se acelera con decisiones como el cierre de tesoros regionales.
La protesta podría extenderse si no aparece una respuesta del Banco Central. Rey afirmó que “seguramente se intensificará la medida de fuerza que no descartamos también llevarla a otras entidades bancarias”. La advertencia incluye a bancos privados y se suma a otros reclamos laborales que el gremio sigue de cerca.
El conflicto también se cruza con el clima sindical nacional y con la discusión por la reforma laboral. Rey cuestionó la vigencia de esa norma y vinculó el escenario con la movilización convocada por la CGT para el día 30 en Plaza de Mayo. Para La Bancaria, el cierre de tesoros regionales forma parte de una política que afecta al empleo, a la presencia territorial del sistema financiero y al funcionamiento cotidiano de las entidades.
Mientras continúan las medidas de fuerza, el sindicato espera que el Banco Central revise la decisión.
