El Observatorio de la Deuda Social de la UCA presentará este 22 de abril un panorama verdaderamente alarmante sobre la realidad de la infancia. Según los datos adelantados del informe, el 36,8% de los chicos aprende poco o podría aprender mucho más en la escuela. Este problema educativo está impulsado por problemas estructurales y la constante pérdida de días de clases.

Las barreras económicas bloquean el acceso a derechos de salud básicos de manera silenciosa y cotidiana. El documento anticipó que casi el 20% de los niños y adolescentes no puede ir al médico o al odontólogo por falta de dinero. Esta desigualdad profunda golpea con mayor fuerza a los sectores más vulnerables de la sociedad argentina.
La crisis alimentaria, por su parte, se mantiene como una herida muy difícil de cerrar en el tejido social. La asistencia de alimentación gratuita hoy alcanza a casi el 65% de los menores de edad a nivel nacional. Estos números reflejan el límite extremo al que llegaron los ingresos familiares.
El impacto de las aulas vacías
El sistema educativo exhibe desigualdades brutales dependiendo del estrato social y el lugar de residencia del alumno. 3 de cada 10 estudiantes asisten a escuelas que sufren un frecuente ausentismo docente o la constante suspensión de clases. Este problema crónico atenta contra las verdaderas posibilidades de igualdad y contención comunitaria.
El impacto de estos días perdidos es verdaderamente devastador para el desarrollo de los menores. El informe determinó que un chico que sufre esta inestabilidad tiene más de cinco veces más probabilidades de no aprender correctamente. Las condiciones reales de enseñanza terminan siendo un factor determinante para el fracaso escolar.
