El enorme cetáceo, considerado el tercero más grande del planeta, se puede ver en las costas del Golfo San Jorge. Científicos lo consideran un hecho clave para la biodiversidad y la conservación marina.

Regreso histórico en la Patagonia: la Ballena Sei volvió a Comodoro Rivadavia después de casi 100 años.
Resoplidos que rompen el silencio del mar, una estela que se abre paso en el agua y la silueta de una aleta que emerge y desaparece entre las olas generan algo hipnótico para quienes observan desde un bote. Se trata de la Ballena Sei, una de las grandes especies del océano, que volvió a dejarse ver después de casi un siglo sin registros en la zona.

La última presencia documentada de este cetáceo en la región databa de 1929, cuando fue registrada por científicos que estudiaban la fauna marina patagónica. Durante décadas desapareció de la zona, principalmente debido a la caza industrial de ballenas, que redujo drásticamente su población y llevó a que la especie fuera considerada en peligro de extinción.
La Ballena Sei es el tercer cetáceo más grande del planeta, solo por detrás de la ballena azul y el rorcual común. Puede alcanzar hasta 18 metros de largo y superar las 20 toneladas, aunque se caracteriza por tener un cuerpo más estilizado y ser una de las ballenas más veloces del océano
